
Olvidándose por un rato de las Crónicas de los sensuales, desgraciados y atractivos vampiros, de las malditas y encantadoras Brujas de la familia Mayfer, y de los relatos eróticos en su único estilo, Anne Rice ha comenzado una nueva saga totalmente diferente, y luego de una ardua y extensa labor de investigación, que según ella misma confiesa en el Epílogo de su libro, le llevó una buena cantidad de tiempo, lectura y reconciliación con las Sagradas Escrituras, así como de cualquier libro que se le atravesara que hablara de la vida del Mesías del mundo cristiano.
El Mesías: El Niño Judío, nos cuenta de manera amena, bastante descriptiva y muy agradable, lo que pudieron ser los primeros años de vida de Jesús hijo de José, el joven hijo del carpintero de Nazaret que cambió la historia del mundo y de cuyas enseñanzas se alimentan gran parte de las religiones de hoy en día.
Para mí, una total ignorante de las costumbres del pueblo judío, de los matices del mundo hace 2000 años cuando el Imperio Romano era quien regía el mundo, a parte de parecerme una novela muy amena y si se quiere, una tierna visión de la infancia de Jesús, la disfruté bastante como una que nos lleva al mundo cotidiano de una época que también estuvo llena de conflictos, refugiados, muerte y esperanza.
Aunque el Mesías: El Niño Judío implicó para Rice un paso dentro su reconciliación con la fe y la religión, es un libro tan lleno de detalles, colores y percepciones como todos sus libros anteriores, y bien vale la pena dedicarle un rato, especialmente si como yo, eres amante de la lectura que nos habla de tiempos pasados.