El día que parta,
qué llevaría?
no esas maletas
siempre pesadas
con las que tuve que arrastrar.
Solo sonrisas, las verdaderas
las que en los ojos
pueden brillar.
Tantas canciones, tantos colores
tantas historias que sé amar
Todas quisiera llevar conmigo
en mi memoria yo las imprimo.
Dejo olvidos, tambien rencores
esos no caben en mi equipaje
secas las lágrimas ya se perdieron
esas se quedan, nunca valieron.
A ti te llevo como un tatuaje
no en mi piel ni en mi corazón
aquí en mi alma,
inmortal viajera
que mucho esperó
y a ti encontró.
Un lugar para colocar lo que me gusta, ser yo misma, en lo que creo, lo que me da emoción, lo que está en mi mente y en mi corazón.
domingo, marzo 14, 2010
jueves, marzo 11, 2010
INVICTUS
Out of the night that covers me, / Más allá de la noche que me cubre,
Black as the Pit from pole to pole, / Negra como el Pozo de polo a polo,
I thank whatever gods may be / agradezco a cualquiera de los dioses que sea
For my unconquerable soul. / por mi alma inconquistable.
In the fell clutch of circumstance / En la cruel garra de las circunstancias
I have not winced nor cried aloud. / no he hecho muecas ni gritado en alto.
Under the bludgeonings of chance / Bajo los golpes del destino
My head is bloody, but unbowed. / Mi cabeza sangra pero no se ha postrado.
Beyond this place of wrath and tears / Más allá de este lugar de la ira y las lágrimas
Looms but the Horror of the shade, / Acosado por el Horror de la sombra,
And yet the menace of the years / Y aun con la amenaza de los años
Finds, and shall find, me unafraid. / Me encuentra, y me encontrará, sin miedo.
It matters not how strait the gate, / no importa lo estrecho del portal,
How charged with punishments the scroll. / que cargada de castigos la sentencia.
I am the master of my fate: / Soy el maestro de mi destino:
I am the captain of my soul. / Soy el capitán de mi alma.
Poema de: William Ernest Henley.
Traducción: Story
Black as the Pit from pole to pole, / Negra como el Pozo de polo a polo,
I thank whatever gods may be / agradezco a cualquiera de los dioses que sea
For my unconquerable soul. / por mi alma inconquistable.
In the fell clutch of circumstance / En la cruel garra de las circunstancias
I have not winced nor cried aloud. / no he hecho muecas ni gritado en alto.
Under the bludgeonings of chance / Bajo los golpes del destino
My head is bloody, but unbowed. / Mi cabeza sangra pero no se ha postrado.
Beyond this place of wrath and tears / Más allá de este lugar de la ira y las lágrimas
Looms but the Horror of the shade, / Acosado por el Horror de la sombra,
And yet the menace of the years / Y aun con la amenaza de los años
Finds, and shall find, me unafraid. / Me encuentra, y me encontrará, sin miedo.
It matters not how strait the gate, / no importa lo estrecho del portal,
How charged with punishments the scroll. / que cargada de castigos la sentencia.
I am the master of my fate: / Soy el maestro de mi destino:
I am the captain of my soul. / Soy el capitán de mi alma.
Poema de: William Ernest Henley.
Traducción: Story
domingo, marzo 07, 2010
Cuánto
Por la noche... calor
En el día... un infierno soleado... nubes de humo... gran sequía.
Incendios ahuman la ciudad por doquier. Las orillas plagadas de monte seco, el Avila, todo se quema sin distinción.
Y lejos, los osos polares se ahogan, aquí nosotros nos freímos con lentiud.
Las ballenas no llegan a casa, el bebé elefante no lo logra, el nido se quema, la tierra arde.
En este sin sentido, la culpa es de todos... los que no apagamos la luz cuando no la necesitamos, los que dejan sus colillas de cigarrillo por doquier sin pensar en incendios y montañas que se queman, los que malgastamos el agua y ensuciamos los suelos.
¿Cuántos años más nos quedan de escuchar un ave cantar? ¿cuánto tiempo de cielo azul? ¿cuánto verde queda aun? ¿Cuánto?
jueves, marzo 04, 2010
SPAM!
En vista de que ya estoy, como dirían en mi pueblo, hasta el cogote de los SPAM que llegan como comentarios, voy a tener que agregar la fastidiosa pero útil (para estos casos) palabra de verificación.
Disculpen por favor porque sé que es a veces algo molesto, pero por respeto también a ustedes, mis queridos amigos que me leen, voy a agregar este mecanismo.
Los quiere mucho,
Dalia
Disculpen por favor porque sé que es a veces algo molesto, pero por respeto también a ustedes, mis queridos amigos que me leen, voy a agregar este mecanismo.
Los quiere mucho,
Dalia
domingo, febrero 28, 2010
viernes, febrero 19, 2010
Orgullosos de Dudamel
En estos tiempos que vivimos, nos quedan a veces tan pocas cosas a los venezolanos por las cuales sentirnos contentos de lo que somos, de lo que vivimos y de lo que no hemos logrado superar, que da hasta verguenza admitirlo.
Pero entre esas cosas que nos quedan para hacernos inflar el pecho de orgullo, están los hijos de nuestra tierra que logran destacarse en cosas maravillosas como la música y las artes.
Entre esas personas está el prodigioso Gustavo Dudamel.
Escribir aquí los logros de Dudamel, sería largo y tal vez muy aburrido de leer para quienes no le conocen, porque son tantos que la lista es impresionante, pero para resumir, puedo decir que Gustavo es un joven talento nacido musicalmente en el Programa de Orquestas Sinfónicas Infantiles y Juveniles de Venezuela, conocidas también como Orquestas Sinfónicas Infantiles/Juveniles Simón Bolívar, creadas de la mano virtuosa del maestro José Antonio Abreu.
Dudamel, no solo ha logrado brillar en los escenarios venezolanos como pocos otros, llevando el amor por la música de orquesta a todo los rincones de Venezuela, sino que ha logrado desplegarse a nivel mundial como un virtuoso y muy joven Director de Orquesta, al punto de que hoy en día se le conoce en todos lados, ya sea junto a sus chamos de la Orquesta Sinfónica Infantil y Juvenil Simón Bolívar, la cual ha dirigido en giras por todo el mundo, haciendo levantar del asiento a príncipes, gobernantes pero también a gente normalita como tu y como yo, o también como el brillante y más joven Director de grandes orquestas sinfónicas a nivel mundial.
Qué felicidad fue para mi ayer cuando, en una escena de un filme américano como Valantine's Day, se podía ver clarito en el fondo el Salón de Conciertos Walt Disney de los Ángeles, California, con un afiche casi tan grande como la misma infraestructura del teatro, con nuestro querido Gustavo Dudamel.
Todos los que estábamos viendo el filme exhalamos a la vez de emoción y sonreimos de felicidad... nuestro muchacho está allí, triunfando, llevando el nombre de Venezuela muy en alto como pocos lo han podido hacer, con su juventud, su talento, su franca sonrisa, y su cabeza llena de rizos que se agitan de emoción a medida que dirige con la misma alegría y su enérgica batuta tanto a Mozart y a Bethoven como llevando el ritmo del Mambo y el Pajarillo.
En una Venezuela que cada vez tiene menos por lo cual sonreir, podemos seguir al menos contando con sentirnos felices y orgulloso por tener la misma idiosincracia y venezolanidad que Gustavo Dudamel, brillante en la Filarmónica de Los Angeles, en la Guthenburg Simphony de Suecia o en cualquier otra orquesta del mundo que lo invite para dirigirla.
Pero entre esas cosas que nos quedan para hacernos inflar el pecho de orgullo, están los hijos de nuestra tierra que logran destacarse en cosas maravillosas como la música y las artes.
Entre esas personas está el prodigioso Gustavo Dudamel.
Escribir aquí los logros de Dudamel, sería largo y tal vez muy aburrido de leer para quienes no le conocen, porque son tantos que la lista es impresionante, pero para resumir, puedo decir que Gustavo es un joven talento nacido musicalmente en el Programa de Orquestas Sinfónicas Infantiles y Juveniles de Venezuela, conocidas también como Orquestas Sinfónicas Infantiles/Juveniles Simón Bolívar, creadas de la mano virtuosa del maestro José Antonio Abreu.
Dudamel, no solo ha logrado brillar en los escenarios venezolanos como pocos otros, llevando el amor por la música de orquesta a todo los rincones de Venezuela, sino que ha logrado desplegarse a nivel mundial como un virtuoso y muy joven Director de Orquesta, al punto de que hoy en día se le conoce en todos lados, ya sea junto a sus chamos de la Orquesta Sinfónica Infantil y Juvenil Simón Bolívar, la cual ha dirigido en giras por todo el mundo, haciendo levantar del asiento a príncipes, gobernantes pero también a gente normalita como tu y como yo, o también como el brillante y más joven Director de grandes orquestas sinfónicas a nivel mundial.
Qué felicidad fue para mi ayer cuando, en una escena de un filme américano como Valantine's Day, se podía ver clarito en el fondo el Salón de Conciertos Walt Disney de los Ángeles, California, con un afiche casi tan grande como la misma infraestructura del teatro, con nuestro querido Gustavo Dudamel.
Todos los que estábamos viendo el filme exhalamos a la vez de emoción y sonreimos de felicidad... nuestro muchacho está allí, triunfando, llevando el nombre de Venezuela muy en alto como pocos lo han podido hacer, con su juventud, su talento, su franca sonrisa, y su cabeza llena de rizos que se agitan de emoción a medida que dirige con la misma alegría y su enérgica batuta tanto a Mozart y a Bethoven como llevando el ritmo del Mambo y el Pajarillo.
En una Venezuela que cada vez tiene menos por lo cual sonreir, podemos seguir al menos contando con sentirnos felices y orgulloso por tener la misma idiosincracia y venezolanidad que Gustavo Dudamel, brillante en la Filarmónica de Los Angeles, en la Guthenburg Simphony de Suecia o en cualquier otra orquesta del mundo que lo invite para dirigirla.
lunes, febrero 15, 2010
Felices Carnavales
Debo confesarlo, el carnaval jamás ha sido mi época del año favorita.
Cuando era niña podía ser divertido el disfraz y el maquillaje, y hasta ser la Reina del Carnaval de la escuela, pero ya existía el temor por aquellos que se sienten con derecho a molestar a los demás con bromas pesadas y a bombazos simplemnte porque es Carnaval y hay que divertirse a costas de quien sea.
Y luego, de adolescente, ya se volvió casi una pesadilla: ir y venir al liceo a pie, perseguida por una panda de malvivientes que te mojan a bombazos, o estar en el sitio de estudio con los huevos volando desde fuera del liceo hacia el patio interior para ensuciar al que fuera cruzandolo o osara sentarse en algun banquito de la plazoleta, o peor, las bestias que son capaces de llegar a la animalada de arrojar una bomba congelada a otro ser humano sin importale si le parten la cabeza, no es ninguna alegría carnavalesca, o al menos no para mi persona.
Esto ha cambiado poco con el correr de los años, en algunas ciudades incluso quitan el agua el lunes y martes de carnaval para evitar los juegos malsanos y el desperdicio de agua, pero al parecer sigue siendo la mar de divertido arrojar huevos y bombas con agua hasta con orines desde los edificios a los trausentes, desde las casas o calles aledañas a los que viajan en un transporte público que lleve las ventanas o puertas abiertas.
Para personas como yo, que tienen que quedarse encerrados en la ciudad aunque sea carnaval, y salir a trabajar a riesgo de ser ensuciado o mojado cuando regrese a casa, estos días no son nada divertidos, y eso agradeciendole a Dios que no tengo que vivir en un barrio donde la cosa es el triple de peor y se caen hasta a tobazos de agua, o se mojan a manguerazo limpio... o a los que mojan con orines y agua con barro.
De verdad, le deseo lo mejor a todos los que disfrutan su carnaval sanamente, con sus niños disfrazados, las reinas del carnaval de los colegios, a los que aprovechan los días libres para viajar a la playa y la montaña, o simplemente para descansar, o a sacar a sus niños con sus relucientes disfraces al centro comercial o al parque.
Pero a los que se dedican a emborracharse como locos y correr por las avenidas, autopistas y estrellarse matandose no solo ellos, sino llevandose por delante a los inocentes que no tienen la culpa de su irresponsabilidad, a los que se dedican a molestar a sus semejantes con bromas idiotas y pesadas, les deseo que les caiga aunque sea en algún momento, todo el peso de su idiotez y su falta de respeto por la dignidad o la vida ajena.
Cuando era niña podía ser divertido el disfraz y el maquillaje, y hasta ser la Reina del Carnaval de la escuela, pero ya existía el temor por aquellos que se sienten con derecho a molestar a los demás con bromas pesadas y a bombazos simplemnte porque es Carnaval y hay que divertirse a costas de quien sea.
Y luego, de adolescente, ya se volvió casi una pesadilla: ir y venir al liceo a pie, perseguida por una panda de malvivientes que te mojan a bombazos, o estar en el sitio de estudio con los huevos volando desde fuera del liceo hacia el patio interior para ensuciar al que fuera cruzandolo o osara sentarse en algun banquito de la plazoleta, o peor, las bestias que son capaces de llegar a la animalada de arrojar una bomba congelada a otro ser humano sin importale si le parten la cabeza, no es ninguna alegría carnavalesca, o al menos no para mi persona.
Esto ha cambiado poco con el correr de los años, en algunas ciudades incluso quitan el agua el lunes y martes de carnaval para evitar los juegos malsanos y el desperdicio de agua, pero al parecer sigue siendo la mar de divertido arrojar huevos y bombas con agua hasta con orines desde los edificios a los trausentes, desde las casas o calles aledañas a los que viajan en un transporte público que lleve las ventanas o puertas abiertas.
Para personas como yo, que tienen que quedarse encerrados en la ciudad aunque sea carnaval, y salir a trabajar a riesgo de ser ensuciado o mojado cuando regrese a casa, estos días no son nada divertidos, y eso agradeciendole a Dios que no tengo que vivir en un barrio donde la cosa es el triple de peor y se caen hasta a tobazos de agua, o se mojan a manguerazo limpio... o a los que mojan con orines y agua con barro.
De verdad, le deseo lo mejor a todos los que disfrutan su carnaval sanamente, con sus niños disfrazados, las reinas del carnaval de los colegios, a los que aprovechan los días libres para viajar a la playa y la montaña, o simplemente para descansar, o a sacar a sus niños con sus relucientes disfraces al centro comercial o al parque.
Pero a los que se dedican a emborracharse como locos y correr por las avenidas, autopistas y estrellarse matandose no solo ellos, sino llevandose por delante a los inocentes que no tienen la culpa de su irresponsabilidad, a los que se dedican a molestar a sus semejantes con bromas idiotas y pesadas, les deseo que les caiga aunque sea en algún momento, todo el peso de su idiotez y su falta de respeto por la dignidad o la vida ajena.
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