Lo que debo escribir hoy día, es lo más duro y triste que me ha tocado escribir desde que descubrí el placer de comunicarme a través de un Blog, sin embargo, voy a hacer un esfuerzo, de al menos por un momento, sobreponerme a la pena que me embarga, y tratar de plasmar en letras, los confusos y dolorosos sentimientos, pensamientos e ideas que abundan en mi corazón, mi alma, y mi mente.
Hoy escribo con los ojos arrasados en lágrimas, pero si hay algo que he aprendido en esta vida, es que ellas solo nos sirven de desahogo momentáneo a tristes y violentas emociones (a veces también a las de intensa alegría), y que es nuestro espíritu fuerte e indomable, nuestra voluntad, valores y principios, son lo que no nos dejan decaer al abismo en los momentos adversos, y continuar adelante en la ruta que nos ha tocado transitar.
El día de ayer no fue fácil para gran parte de los venezolanos: estuvo lleno de situaciones y sentimientos encontrados: júbilo, esperanza, miedo, rabia y frustración. A su vez, estuvo pleno de ejemplos dignos y valiosos de vida, así como también de desatinos, cobardía, odio e imposición.
Yo, al igual que millones de venezolanos, me levanté muy temprano para votar, apertrechada de agua, un mini radio, protector solar, sombrero, paraguas, y demás enseres, que me hicieran posible soportar sin desfallecer, el montón de horas que me tocaría aguardar en una cola para poder sufragar.
Estoy segura que para los que no viven en Venezuela, esto suene raro y poco entendible, pero lamentablemente la realidad de mi país es así, y lo peor, ya estamos acostumbrados a ello: el derecho a votar para decidir quién gobernará el país como Presidente de la República, es una aventura digna de Robinson Crusoe, y está llena de largas horas bajo el sol, la lluvia, de pie (o descansando en una silla plegable quienes puedan llevarla); sufriendo hambre, sed, frío ó calor, y sin embargo, con la situación insólita, de que casi todas las personas que aguardamos solemos estar llenas de buen humor, alegría y espíritu de compañerismo tan típico de los venezolanos, y que a pesar de todas las incomodidades, constituimos un grupo de millones dispuestos a vivirlo sin rechistar, para expresar nuestra opinión y elegir por nuestro país.
En mi caso, me tocó votar en una escuela que no tenía demasiados votantes, y que contaba además con cuatro mesas, así que la cola fluyó más rápido que en ocasiones anteriores como el Referéndum Revocatorio, y sin embargo, se presentó otra situación que pudo haber dañado el ánimo de los votantes presentes, y que peor aún, se ha denunciado que pasó en muchos otros centros de votación: los miembros de uno de los centros del llamado “Comando Maisanta” que está ubicado muy cerca de la escuela, se dedicaron a amedrentar psicológicamente a los electores, muy a sabiendas de que en esta la mayoría de los votantes no eran simpatizantes del actual presidente, y se dispusieron a pasar una y otra vez, montados en sus motos, y vistiendo sus franelas rojas y miradas de odio, girando alrededor de la escuela como chequeando quienes eran los electores que componían la cola, haciendo ruido y repitiendo la operación tantas veces como quisieron.
Al presentarse esta situación, los Miembros de Mesa colocaron una cinta para impedir el paso de vehículos en la manzana en que está ubicada la escuela, la cual, no tardaron ni una hora en tumbar los motorizados, continuando hasta que les dio la gana con la amenaza impunemente y en las narices de los Guardias Nacionales.
Afortunadamente, antes del mediodía ya había logrado ejercer mi derecho al voto, pero entonces empezó lo peor de este día: la espera, la caza de las noticias por las televisoras nacionales, la cuales me enteré bien rápido, estaban denunciando las miles de irregularidades en los centros de votación, entre las que estuvieron:
- Personas que no aparecían en las listas de electores del centro donde le tocó votar, porque fueron eliminados arbitrariamente del sistema del CNE.
- Personas que sufragaban y la computadora le emitía un papel en blanco, y a pesar de ser un “error técnico” que solo le ocurría a los que votaban por el candidato de la oposición, ya no tenían derecho de volver a sufragar y cancelar el voto anterior erróneo.
- Personas que cuando eran buscados por su cédula de identidad en el libro donde se firma antes de votar, se encontraban con que ya alguien había sufragado en su nombre y firmado en su lugar, y por lo tanto, perdían el derecho a hacerlo.
- Personas que ni siquiera se inscribieron en el Consejo Nacional Electoral y que aparecían en la consulta que se puede hacer por la página web del mismo, inscritos en otro estado ó municipio del país diferente al que habitaban, de lo que se deduce fácilmente que alguien votaría en su nombre.
- Personas a las que le cerraron las puertas en las narices o las mandaron a sacar de las instalaciones por los Militares del Plan República, alegando que las mesas ya estaban cerradas, existiendo aun electores haciendo la cola correspondiente.
Al llegar la noche y empezar a cerrar las mesas que ya no tenían votantes, la cosa se puso color de hormiga brava: llegaban los grupos afectos al gobierno con autobuses llenos de personas, pretendiendo que se abrieran las mesas de votación que ya se había cerrado por ausencia de votantes, y llegando incluso a amenazar con armas de fuego a los miembros de mesa, para que dejaran entrar a su “gente” a votar.
En otros casos, pretendían llevarse las arcas con los resultados de las mesas, sin ser los autorizados por el CNE y en contra de todos los reglamentos del proceso previamente establecidos.
Incluso, se presentó el caso de escuelas donde fueron los propios militares del Plan República, los que impidieron que los testigos de la comunidad entraran a presenciar la Auditoría “en caliente” del proceso manejado durante el día, y el cual el reglamento establece claramente que puede ser público, fijando además el porcentaje de mesas en las que debían contarse los votos manualmente y constatarlo contra el resultado arrojado por la computadora, fijando claramente además la cantidad de mesas a auditar según la cantidad de electores de la escuela o instituto.
Para citar un ejemplo de irregularidad de la yo fui testigo, en la Escuela “Don Bosco” situada en los Ruices, Municipio Sucre, Estado Miranda, llegó un jeep lleno de personas que pretendían entrar unas cajas, las cuales no estaban identificadas de ninguna manera con el personal del CNE; cuando la gente que rodeaba la escuela, que estaba esperando entrar y ser testigos de la auditoria, se percató de esta situación, empezó a gritar consignas de “No al Fraude” y a llamar por teléfono a la gente de la televisión para que denunciaran estos hechos.
En seguida, en lugar de llegar un grupo del CNE a resguardar el proceso, se apersonó la Guardia Nacional con su Comando Antimotines, y amenazaron a los presentes con lanzar gas lacrimógeno y ahuyentarlos del lugar, pero la gente dando un ejemplo de valentía sin igual, no se fue, siguió rodeando la escuela aunque ya no pudieron hacer nada para impedir que la gente que llegó en el jeep entrara en la escuela y lograra su cometido: meter y sacar cajas que solo sabrá Dios que contenían. Apenas si les dio tiempo a los periodistas del canal Globovisión de presentarse a narrar lo ocurrido y mostrar la frustración de los habitantes de esta zona de la Gran Caracas.
Así, cientos de eventos se presentaron que fueron denunciados, y quien sabe cuántos más sucedieron ese día, sin que los medios de comunicación se enteraran y lograran ponerlos en evidencia.
Por todo lo anterior, es imposible pretender que alguien con razonamiento y pensamiento propio, pueda confiar en la transparencia de las elecciones, y menos aun en el CNE; es demasiado pedirle al pueblo que no se sienta resentido y defraudado una vez más; es una falta de respeto sin límites decirle al mundo que el Presidente Chávez fue elegido de forma clara, limpia y por una aplastante mayoría, sin tomar en cuenta todas la irregularidades, que según la Presidenta del CNE, fueron “aisladas”.
Si bien, el candidato de la unidad Manuel Rosales ha aceptado el veredicto que da a Chávez como ganador, aunque establece que la diferencia de votos entre los dos bandos no es tan amplia, la situación ha dejado un desazón de derrota a mano armada.
¿Qué nos espera ahora? Muchos venezolanos cumplirán sus planes de salir del país a diversos lugares del mundo, a tratar de hacer una vida nueva y con libertad; otros muchos que no queremos o no podemos hacerlo, nos quedaremos viviendo las consecuencias de éstos hechos, junto a los que felizmente idolatran a un líder “socialista”, castrista y autocrático.
Yo por mi parte, aunque me sienta defraudada una vez más, a pesar de toda la tristeza que me embarga y del pesimismo que percibo por todos lados, sigo dispuesta a ser parte orgullosa, activa, e idealista de ese “39%” que el CNE dice no apoyó a Chávez.
Son miles los que lloran hoy, son muchos los que se resignarán y dirán que la oposición no tiene fuerzas, que no cuenta con voz ni voto en un país llevado por un líder que no oye a quien no está de acuerdo con su ideología, pero como dicen: “quien calla otorga” y mientras tengamos voz, vida y fuerzas, tendremos esperanzas de un país mejor.
Podrán quitarnos la vida, humillarnos, y hacer una burla de nosotros, pero nuestra libertad es un derecho innato heredado de los fundadores de nuestro país, y principalmente, de nuestro Libertador Simón Bolívar; nuestra democracia es el fruto de la lucha de decenas de años de aquellos que dieron su vida por lograr el fin de la sucesión de dictadores que dominaron y minaron las fuerzas de Venezuela durante tantos años; ahora tanto una como la otra, están en nuestras manos, la gente joven, adulta y capaz, y de nosotros depende sacar este país adelante o dejar que nos sigamos hundiendo en la ignorancia y la desidia.
En este momento, mis fuerzas son pocas, mi ánimo está muy bajo, mi corazón está adolorido, y mi alma hecha pedazos, pero en mis ojos aún brilla el orgullo de un Bravo Pueblo, que no se doblega ante las adversidades y que sabe que seguirá adelante buscando un mejor porvenir.
Estoy orgullosa de haber seguido mis principios y haber votado a pesar de tener todo en contra del candidato a quien apoyaba; de los grandes logros de la Oposición y del Candidato de la Unidad Manuel Rosales; de que todos los partidos de la oposición hayan dejado para estas elecciones sus diferencias y lograran apoyaran a un solo líder que representara el pueblo que no apoya a Chávez; de todas las personas que hicieron la cola tantas horas a pesar de que el CNE hiciera “operación morrocoy”, y aun así, tuvo fuerzas de quedarse resguardando las escuelas tratando de impedir el inminente fraude; de los medios de comunicación y periodistas de mi país que valientemente arriesgaron sus vidas moviéndose por todo el territorio nacional mostrando las denuncias de irregularidades; de los ancianos y enfermos que aun en sillas de ruedas, muletas, o de la mano de sus familiares, se trasladaron desde sus casas a votar por amor a Venezuela; de la gente que no se dejó amedrentar por motorizados de los círculos chavistas y quienes pretendieron amenazarlos e impedir su derecho al sufragio; de los miembros de mesas que se enfrentaron valientemente a los “militares” que querían llevarse las cajas con los votos sin cumplir los reglamentos del CNE, y finalmente, estoy orgullosa de que mi patria sea Venezuela.
Gracias a todos los que dieron lo mejor de sí mismos, será un orgullo decirles a nuestros nietos que aunque perdimos, si nos “atrevimos” por Venezuela.